Tratamientos no quirúrgicos

Gran parte de los tratamientos van encaminados a aliviar el dolor, por dicho motivo una gran proporción de medicamentos que se recetan en este tipo de problemas son fármacos de tipo analgésico o antiinflamatorio. Existen algunas patologías de la columna vertebral que se curarán o resolverán con estas medicaciones.

Si el tratamiento conservador con analgesia, ejercicios específicos y fisioterapia, no ha mejorado la sintomatología puede plantearse la opción de tratamientos más agresivos:

  • Para algunas patologías de origen degenerativo se puede plantear el tratamiento con infiltraciones facetarias. Es un procedimiento sencillo y con pocos riesgos, consistente en la infiltración de una medicación antiinflamatoria mediante control de rayos x en la zona origen del dolor.
  • Si el dolor es por afectación de una raíz nerviosa se puede practicar una modalidad de infiltración denominada infiltración foraminal, también con control de rayos x.
  • Otras modalidades son las infiltraciones por hiato sacro y las infiltraciones epidurales. La elección de un tipo u otro de infiltración depende de qué raíz nerviosa está afectada y de algunos aspectos propios de la columna vertebral e incluso del propio paciente.
  • Para el alivio del dolor lumbar de larga evolución puede plantearse la realización de una neurolisis por radiofrecuencia lumbar. Es un procedimiento que se realiza con control de rayos x, y consiste en la eliminación de la sensibilidad al dolor de aquellas articulaciones que consideramos causa del dolor que presenta el paciente.

Los anteriores procedimientos no se consideran cirugías como tales, ya que se realizan con agujas y anestesia local. Sin embargo son tratamientos que se realizan en quirófano por seguridad y optimización de las condiciones de confort del paciente.